lunes, enero 28, 2008

Las canciones de amor a veces son alegres


En un momento de una de las películas de amor mas bellas que se han rodado, “La mujer de al lado" de François Truffaut, el personaje de Mathilde interpretado por Fanny Ardant dice, sonriendo tristemente: “la verdad de la vida está en las canciones de amor: no puedo vivir sin ti, me haces falta como el aire que respiro, te amaré hasta la muerte…”. Y sin embargo, las canciones populares siguen siendo una especie de subgénero que no recibe ningún tipo de reconocimiento, como si sus autores - salvo muy pocas excepciones, Dylan, Leonard Cohen , Neil Young…- fueran una especie de artistas de cuarta categoría.
Hay canciones que en tres minutos son capaces de expresar de una manera admirable todos los estados de ánimo y todas las fases por las que puede pasar un ser humano. Morrisey, uno de los cantantes más carismáticos que ha dado el pop mundial, escribió una canción que es toda una oda al componente masoquista que tienen muchas relaciones donde uno ama más que el otro: “Cuanto más me ignoras, más cerca estoy de ti, pierdes el tiempo porque ahora soy una parte importante del paisaje de tu mente, tanto si quieres como si no”. Esta es una de esas canciones que glorifica el amor no correspondido y Morrisey, con su voz doliente, la interpreta con un desdén que dignifica absolutamente la figura del que ama demasiado y en silencio.
La primera estrofa de una canción de Joy Division, un grupo que fue muy popular en los 80, es una admirable descripción de la desintegración de una pareja. “Cuando la rutina aparece y las ambiciones se recortan y el resentimiento crece pero las emociones no crecen y tomamos diferentes caminos, entonces el amor nos separará otra vez”. De la misma época es una canción de The Cure, “Oraciones por la lluvia”: “… me ahogo, respiro en el polvo, y nada brilla sino la desolación, y me avergüenzo de las horas que pasamos matando el tiempo otra vez, esperando la lluvia…”.
Las canciones pop pueden capturar la historia de una vida en dos frases. “Miedo es la cerradura y risa la llave de tu corazón” dice una canción de “Crosby, Stills, Nash and Young”. “Y despues de todos los amores de mi vida, de todas las mujeres, tú eres todavía la única “ se dice en “McArthur Park” , una canción que ha sido interpretada por todos los grandes desde Sinatra hasta Ella Fitzgerald. Y el poder de evocación que pueden tener un par de notas es inmenso: es imposible no oír una canción de Beach Boys sin oír las ola , sin oler la sal, sin ver buenas vibraciones haciéndose corpóreas en el aire.
Una de las canciones mas tristes que se han escrito es “Il faut savoir”, interpretada por Nina Simone como “You gotta learn”: “ En la vida , hay lecciones duras, y una de ellas es que tienes que aprender a vivir con el corazón roto”.
Quizás uno de los mejores y mas prolíficos autores de canciones de todos los tiempos fue Cole Porter. La mayoría de sus canciones son canciones de amor alegres y sin embargo en esos himnos al amor absoluto y a la alegría de vivir donde no importa nada sino la pasión que une a dos personas hay un componente de profunda melancolía, como si todos esos magistrales estallidos burbujeantes no fueran sino un exorcismo para conjurar los problemas y las situaciones de la vida real: ésa en que los amantes no ven fuegos artificiales cuando están juntos, ni huelen a orquídeas ni están convencidos de que van a amar y ser amados para siempre.
“ Pero aunque el amor se acabe y todo esté oscuro siempre nos quedarán las canciones de amor” como decía el inefable Gilbert O`Sullivan.

3 comentarios:

mila dijo...

Para verdades cantadas, las de ASTRUD.
ESo sí que es poesía de amor doméstica.

Juanjo dijo...

Las canciones de amor dicen la verdad muchas veces. Esa verdad que conocemos, y a veces admitimos y otras no.
Poner música y letra a nuestros pensamientos siempre me ha parecido algo digno de admiración.
Una vez más has escrito una gran entrada. Sabes escoger un tema y analizarlo a fondo, extrayendo siempre conclusiones que dan para pensar.
Lástima que no te prodigues más.

Besos, amiga.

Carmen dijo...

Gracias Juanjo, ojalá las agujas del reloj fueran más despacio para poder prodigarme más... aprovecho que hoy estoy tranquila para hacer dos entregas!