lunes, abril 09, 2007

Algunos renglones muy torcidos


El otro día tuve la oportunidad de ver por televisión un discurso institucional de George Bush y observar su muy pensada puesta en escena. Sus asesores, expertos sin duda en lenguaje subliminal, lo tenían todo previsto: primero nos mostraron al presidente entre bambalinas dando los últimos toques a su traje oscuro y a la consabida camisa azul a juego con la corbata (por lo visto, esos colores son los que mejor transmiten sosiego, seguridad, atractivo, etcétera). Luego pudimos admirar la entrada de la primera dama en el recinto: ésta lo hizo vestida de azul y blanco, al estilo Purísima, y se sentó, vaya por Dios, qué tonta casualidad, entre un afroamericano y una mujer tocada con un chador. A continuación se produjo el momento estelar, con la llegada del gran hombre a la sala del Congreso de los Estados Unidos flanqueado por incondicionales, posterior subida al podio saludando a derecha e izquierda con una medida media sonrisa y después sus palabras, firmes pero a la vez conciliadoras, patrióticas pero también cuidadosas, para no herir la sensibilidad de un pueblo que empieza a mostrarse inquieto por el alto precio en vidas humanas que se está cobrando esa chapuza llamada la “salvación de Irak”. Bush se la jugaba en esta intervención porque su popularidad actual roza mínimos históricos sólo comparables con los de Nixon en pleno Watergate. Y es que no sólo se abate sobre él el desastre de su política respecto de Irak sino otros fracasos que afectan más directamente a los americanos, como su incapacidad de encaminar ciertos asuntos de política interna y su mala gestión en la tragedia del huracán Katrina. Sin embargo, yo tengo comprobado que hay personas que, como dicen los ingleses en una frase hecha muy gráfica consiguen to get away with murder o, lo que es lo mismo, que se les perdone hasta un asesinato. Otros, en cambio, son vapuleados, desprestigiados y por supuesto condenados por muchísimo menos. Si para nosotros, simples mortales, la diferencia es lamentable, cuando se trata de políticos en puestos clave, la doble vara puede ser trágica. Como sin duda recordáis, a Bill Clinton estuvieron a punto de obligarlo a dimitir por un asunto de faldas. “No se trató de un mero asunto de faldas” adujeron entonces sus inquisidores con el flamígero fiscal Ashcroft a la cabeza, “el presidente Clinton ha mentido al pueblo de los Estados Unidos con respecto a la señorita Lewinsky y debe pagar por ello”. Si mentir al pueblo de los Estados Unidos es tan grave, me pregunto yo dónde estaban los Ashcroft de este mundo cuando tuvieron lugar ciertas actuaciones del señor Bush, como maquillar los resultados electorales para deshacer el empate técnico con Al Gore en el 2000, por ejemplo. O cuando hizo creer a la opinión pública que el autor de los atentados del 11 S era Sadam Hussein. O cuando nos contó a todos que Irak tenía armas de destrucción masiva, e incluso hizo que Colin Powell nos mostrara las supuestas fotos en la ONU. Ante tantos excesos no ha habido ashcrofts, torquemadas ni savonarolas. Más aún, cuestionar la política antiterrorista del presidente, incluidas las tropelías de Guantánamo y Abu Grahib es, a ojos de muchos, ser un antipatriota. Algunos argumentan que tanta indulgencia de la opinión pública norteamericana se debe a que el señor Bush ha sabido capitalizar a su favor el trauma de un país, el más poderoso del mundo, al ser humillado por unos fanáticos que se ocultan en quién sabe qué oscuro rincón del mundo. Esperemos que ésa sea la razón, puesto que los Estados Unidos son una gran nación, con suficientes mecanismos compensatorios como para poner freno a los excesos de todos, incluido su presidente. Porque la otra explicación posible es que, en efecto, hay personas que consiguen como dicen los anglosajones “que se les perdone hasta el asesinato ” ¿Qué pensará de todo esto Bill Clinton, víctima del doble rasero y tal vez futuro presidente consorte de los Estados Unidos? Desde luego, Dios escribe recto con renglones muy torcidos, no hay duda.

7 comentarios:

Luis Campoy dijo...

Imagino que lo de "gran hombre" aplicado a Bush, Jr. debe ser una especie de chiste. Es curioso que "grandes líderes" como éste hayan contado en tiempos con el "destacado y relevante" apoyo de gente impresentable como nuestro "Ansar". Patético.

Luisru dijo...

Yo es que le oigo hablar al tiparraco ese y me pongo malo: ese discurso simplista sobre buenos y malos me parece terrible. Y no entiendo como la excelente (que lo es) puesta en escena puede hacer que alguien se lo trague. Quizá las 10 primeras veces funciona, pero es que este señor lleva ya demasiado tiempo de presidente y siempre repitiendo lo mismo. ¿Nadie se da cuenta de que no habla de cosas reales? Utiliza argumentos para idiotas, me resulta ofensivo que uno de los mandatarios más poderosos del mundo trate sus ciudadanos como a retrasados mentales. Y encima, la situación a la que aplica su discurso, que es gravísima (violación de derechos humanos, leyes represivas, una espantosa guerra civil en Irak)... En fin, una vergüenza.

Juanjo dijo...

No sé si Dios escribe recto con renglones torcidos; lo que me parece claro es que los americanos y los europeos escribimos con diferente tipo de letra, tamaño espaciado, sangría y procesador de textos.
Ni los entendemos ni nos entienden.

Saludos.

Conchi dijo...

Esperemos que entre el buen juicio en juego y podamos perder de vista a "tan ilustre" personaje...Quizás sea cierto que los americanos se sientan más protegidos estando Bush, aunque realmente, no lo puedo entender.
Un beso, preciosa.

Anónimo dijo...

ayer en Odissea, un canal del satelite, hicieron un reportage sobre esta guerra,y hay tantos millones de dolores invertidos en la industria armamantistica, tanto trafico de influencias... que no nos lo podemos ni imaginar. Pode de muy mala leche todo esto, porque para ganar dinero unos, ponen en riesgo vidas de otros (evidentement o sus hijos)

joanet dijo...

Paciencia. Dice el refranero que a cada cerdo le llega su San Martín.
Estados Unidos es una gran nación que posee los suficientes recursos y demostrados mecanismos democráticos para resolver este momento histórico tan perverso. Bush será juzgado por sus crímenes.
Así lo espero.

Camille dijo...

Es cierto lo de la puesta en escena. Está peremeditada, estudiada y hasta ensayada. Realmente el equipo que está detrás de él vale su peso en oro. Cualquier empresa estaría deseando tenerles en su departamento de marketing. Son buenísimos.

Pero, Bush es tan malo que de nada le sirve tener gente tan buena detrás.

Creo que al final habrá justicia o eso me gusta pensar.

Soy de las que áun sigue creyendo que la final ganan los buenos....