martes, octubre 16, 2007

El par de calcetines


Nunca he sido maniática para la gente, pero desde que tengo blog prefiero decir que soy observadora. Y lo que antes era onanismo mental, en adelante será teoría sociología. Así pues, considerad en adelante como sospechosas, traidoras y personas de las que no fiarse jamás a los siguientes tipos de sujetos (hablemos mejor de tipologías, que ya digo que estoy crecidita):

Los que no se comen el final de la pizza.
Los que abren el brick de leche sin emplear la fuerza ni las tijeras. Esa clase de gente que le encuentra algún sentido a la línea de puntos que aparece dibujada en el cartón. Si además no derraman unas gotitas al estrenarlo, huye.
Las personas con dinero que llevan ropa raída o rota. ¿Qué es lo que esconden? ¿Acaso piensan que su aspecto es chic?
Los que nunca desparejan sus calcetines. Los lavan todos juntos, los tienden juntos y llegan al cajón (bien doblados) ¡juntos! La maldad intrínseca de estos seres es directamente proporcional al buen rollo de quienes salen a la calle con calcetines desparejados. A este respecto aporto bibliografía. Leed ‘El hijo de Guttenberg', de Borja Declaux. (In memoriam).
Los que dicen de sí mismos que su único problema es que son demasiado buenas personas.
Todos aquellos que no quieren salir en las fotos de grupo y, en general, los que detestan poner fotografiados y siempre ponen pegas, aún cuando quien dispara es alguien que les quiere.
Los que se ponen de mal humor cada Navidad.
Los que hablan consigo mismos en tercera persona. En plan: "Vamos Manuela, tú puedes hacerlo". Cuando la que habla es Manuela y lo hace en alto y sin pudor.

PD: Excepción a la infalible regla. Conozco a una mujer a la que confiaría la vida de mis hijos e incluso la de mi perro (que no tengo), que sólo ha desparejado una pareja de calcetines en la vida. ella es la excepción a la regla, pero en todo caso salva la teoría por aquel huérfano de algodón negro que posó en el alfeizar de la ventana la espera de su pareja perdida. Un año después regresó el sujeto extraviado de la casa de vacaciones de la Costa Brava y se fundió en un apretado nudo con su amante. Ahora, los dos huelen a suavizante y descansan juntos el cajón de mi amiga, que nunca ha llevado calcetines distintos pero que siempre ha tratado con bondad poética a cada uno de sus cubrepinreles.

4 comentarios:

Camille dijo...

Bueno no sabes lo tranquila que me dejas. Yo soy una de ellas!!! de las que jamás han conseguido abrir el tetrabrik por la línea de puntos, qué puntos? qué línea? ni las cajas de galletas por el "apriete aquí" ni la caja de Skip ni la de El caserío por "tire de la cinta roja"

Que ilu!! o sea que soy de fiar, no? de los calcetines mejor no hablo ja ja ja

P.D.Quiero que lea esto mi Olivier porque me llama "el animalito" ja ja ja

joxín dijo...

Bueno, pues yo no soy de fíar. No me como la corteza de la pizza y en Navidad me quiero ir a un pais musulmán...

Muy buenas lineas

Juanjo dijo...

Mmmmm. No te fíes de mí. Abro los bricks por la línea de puntos siempre. Siempre intento abrir cualquier embalaje por medios manuales (por no buscar la herramienta correspondiente) :-(
Y además siempre llevo calcetines emparejados, desde la triunfada que me pegué un día llevando unos calcetines blancos de tenis con franja roja sobre azul en el pie izquierdo, y azul sobre roja en el derecho.
Por lo demás, puedes confiar plenamente en mí.

Besos.

Anónimo dijo...

ja ja ja
Ahora entiendo lo del sábado por la noche... Piñita!
Besitos, muchos!!
Bea