lunes, octubre 09, 2006

Al ratón no le gusta el queso


Queda claro de que a la premisa a los ratones les gusta el queso es una mera creencia popular. Los ratones han evolucionado completamente sin apenas contacto con el queso ni con nada que se le parezca. Los ratones se sienten atraídos por el olor, la textura y el gusto de los alimentos conocidos, y el queso no está a su alcance en su medio ambiente natural, por lo que no es algo que le atraiga.
Con estas palabras el señor Monzó, nos invita a la reflexión sobre la relación de esta noticia y la conversión del género literario de Spencer Jonson ¿Quién se ha llevado mi queso? en ahora, algo metafórico.
El mundo está en constante evolución, no puedes dar nada por sentado y más vale que nos adaptemos rápidamente a los cambios, sin añorar lo que fue y ya no es.
La adaptación es el proceso por el cual tenemos que pasar las personas para modificar nuestros patrones de comportamiento para ajustarnos a las normas imperantes en el medio social en el que se mueve. Al adaptarse, abandonamos hábitos o prácticas que formaban parte de su comportamiento, pero que están negativamente evaluadas en el ámbito al que deseamos integrarnos, y eventualmente adquiere otros en consonancia con las expectativas que se tienen en nuestro nuevo rol. Como la mayoría de las personas, no me gusta el cambio. Algo a enfrentar lo desconocido me hace sentir muy incómoda. La mayoría preferimos mantener las cosas como están porque ya sabemos lo que nos espera y cómo lidiar con ello.
Yo misma, en el momento de decir que todo cambia, ya he cambiado.
Todos los cambios, aún los más anhelados, tienen su melancolía, pues lo que dejamos es una parte de nosotros mismos. No pretendo meterme en ningún camino que no sepa donde me va a llevar, pero sé que a buen destino guía, y por ello no quiero detenerme por nada ni por nadie.

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3 comentarios:

Anónimo dijo...

LOS CAMBIOS SON BUENOS, SIEMPRE APRENDEMOS, Y SIEMPRE NECESITAMOS UNA ETAPA DE ADAPTACIÓN.

COMO BIEN DICES LOS CAMBIOS NO NOS GUSTAN, VAMOS A LO DESCONOCIDO, Y LO Q NO CONOCEMOS NOS DA MIEDO, INSEGURIDAD....

PERO CUANDO RECORDAMOS EL PASADO NOS DAMOS CUENTA DE TODOS LOS CAMBIOS QUE HEMOS SUPERADO, Y EN EL MOMENTO QUE LOS VIVÍAMOS PENSÁBAMOS QUE NO ÍBAMOS A CONSEGUIR DOMINAR LA SITUACIÓN.

LOS CAMBIOS SON POSITIVOS.

Anónimo dijo...

Creo que en este aspecto hay dos tipos de cambios: los naturales que nos vienen dados por la vida misma y los que provocamos nosotros en nuestras vidas. De estos últimos somos totalmente responsables, para bien o para mal y normalmente se realizan porque hay algo detras que no nos gusta. Si, es verdad, da miedo enfrentarse a lo desconocido (eso es el miedo a la muerte), pero támbien es muy valiente, y si no te atreves, que? Un beso P.

el exiliado dijo...

Renovarse o morir? mítica disyuntiva que recientemente se me plantea con más frecuencia de lo que debería ser aconsejable y, hasta cierto punto, saludable.
Estoy de acuerdo con aquello, de que no son los más fuertes ni los más inteligentes, sino los más predispuestos a cambiar los que suelen avanzar y "sobrevivir" ( ésto último con la boca pequeña)
Carmen, desde luego,razón llevas cuando afirmas que cuando no replanteamos si cambiar o seguir inmóviles, en ese justo momento de indecisión ya hemos cambiado.
Indudablemente, el cambio es miedo y resistencia, y si tenemos miedo probablemente el resultado del cambio sea más positivo. La sensación de miedo no ha conllevar necesariamente connotaciones negativas, el miedo nos da conciencia de posibles problemas y consecuencias, provoca atención en lo delicado y peligroso, en definitiva, y paradójicamente, creo que el miedo no hace más valientes.

Si el cambio es miedo,y el miedo es valentía, para qué quedarse igual?, coño cambiemos!!