domingo, enero 07, 2007

El futuro está en la piel


El porvenir se lee en las superficies. Sobre todo en las de las pantallas de los ordenadores, donde se tejen millones de relaciones a cada segundo. Lo cual, sostiene el autor, convierte el nuestro en el tiempo más solidario de la historia de la humanidad. El mundo se hace persona. El personaje escogido por Time para este año es you (tú, vosotros, nosotros, yo). Es decir, el cosmos de conexiones interpersonales que ha desarrollado Internet y mediante el cual “el otro” de la relación no proviene tan sólo del vecindario, más o menos cercano, sino de cualquier lugar, por remoto que sea. Procede no de un grupo más o menos numeroso, sino de un gigantesco y conectado gentío internacional.
El fenómeno del personismo que ha empezado a ser la materia básica de nuestro tiempo se basa en la particular extensión de las relaciones interpersonales a través de la Red (MySpace, YouTube, Second Life, blogs, chats, videojuegos…).
En esta nueva trama social se repite el modelo de las vinculaciones fuertes, largas y profundas de antaño. No hay familias, ni esposos, ni amigos íntimos, ni vecinos o conocidos para toda la vida. La existencia de cada uno, que antes pugnaba por un destino fijo, a menudo metafísico, ha devenido en el deseo de vivir varias vidas, una tras otra o, en ocasiones, como demuestra la second life, acaso a la vez.
Hasta hace poco, al sinvergüenza se le identificaba por llevar una doble vida. Actualmente, quien no goza de una doble vida, o más, pasa por ser un ser limitado o menesteroso. La cultura de consumo ha creado una íntima relación con lo cambiante, lo fragmentario, la instantaneidad, la aventura. Igualmente, su instrucción sobre la degustación de los objetos ha conducido a una masiva e inédita degustación de las personas. La Red, paradigma de esta degustación personal, ilustra cómo se comparte una afición con unos y una conversación política con otros, se disfruta de varios a través de compartir un videojuego o una selección mediante las camas redondas más o menos virtuales.
Otro mundo es posible y la tendencia sólo posee este plan central, por abstruso que todavía se muestre. Mejorar, en suma, la calidad de la vida y de sus habitantes, porque, contrariamente a lo que suponen los más rancios, el ciudadano consumidor no ha ido a menos, sino a más; no ha ganado molicie, sino lucidez; no ha evolucionado hacia la resignación, sino hacia la exigencia de derechos. Exigencia de calidad en los artículos de alimentación o en la sanidad y los autobuses, pero también, en general, calidad en la democracia y en la condición moral del líder.
Nunca antes ha despertado más el deseo de una vida colectiva mejor y la demanda de mayor calidad humana. Precisamente, aun los peores manuales de autoayuda proponiendo caminos hacia la felicidad contienen consejos éticos para sí y para la mejor relación con los demás. Ser persona a la manera personista es el modelo de futuro, la primera revolución para este siglo XXI. Un movimiento sazonado de atributos femeninos, puesto que la emotividad, la inteligencia intuitiva o la inteligencia relacional proceden de fuentes más próximas a la mujer, cuya presencia creciente decidirá la dirección y organización del trabajo, la educación, la dirección social. Una composición femenina, en fin, que sitúa en primer lugar a la idea de persona y no la abstracción “ser humano”, de histórica atención viril.
Toda esta elástica maraña de tejido humano inaugurada con el siglo XXI constituye la máxima potencia para lanzar hacia un mundo mejor, más complejo y compartido, más superficial, pero más extenso, más múltiple y más personal. A lo profundo y reducido sucede lo más amplio y epidérmico. ¿Una calamidad? Paul Valéry lo vería de otro modo: “Lo de mayor calado en el ser humano”, decía, “se halla en la piel”.

6 comentarios:

Luisru dijo...

Es verdad que con esto de internet nos olvidamos del factor humano, pero a veces también es verdad que las relaciones son más complejas (y me gustaría creer que más ricas).
El problema es que la mayoría de los ejemplos que mencionas (blogs, myspace) son un ego envuelto en unos y ceros (Cayetana Altovoltaje dixit). Lo que hay que intentar es aprender de las páginas de los además de dedicarse a la propia.
Pd: qué gran poeta, Paul Valéry.

mila dijo...

¿Y no crees, Carmen, que se trata de superposiciones de "yos" (egos como mentan aquí arriba) más que de interconexiones? No creo que el mundo esté derivando a una nueva colecctividad, sino a la suma de unos cuantos individuos. Pero sí que suscribo alguna de tus reflexiones, no obstante.

Conchi dijo...

Es un medio realmente maravilloso, donde se pueden dar las situaciones más increíbles que hasta ahora pudiéramos ni imaginar. Pero ¿sabes? con la "facultad" que tiene el ser humano para "fastidiar" las cosas, también da un poquito de repelús.
Un beso, guapísima.
(Esa parte de mi blog no la puedo cambiar, lo seguiré intentando, gracias por el consejo)

Conchi dijo...

Lo he conseguido. Misión cumplida, letras del título en blanco, jejeje.
Gracias de nuevo por el consejo, un beso, preciosa.

Anónimo dijo...

Me alegra leer comentarios positivos sobre los tiempos que vivimos.
Son tan acertados como poco corrientes.
Pienso que, en general, la raza humana evoluciona para mejor, aunque quede todavía mucho por hacer.
El mundo de internet enriquece las relaciones sociales y las amplía, no al revés.
Y las relaciones epidérmicas tampoco tienen por qué estar reñidas con otras más profundas.

Anónimo dijo...

¡Feliz cumpleaños, Carmen!

Me hubiera gustado ir personalmente a felicitarte a la Plaza de Cataluña, con todas las palomas, pero no va a poder ser.

Que tengas un buen día.

Un beso.